Animación (II): zoótropo

El año pasado fui juez de una acalorada disputa entre dos niños de seis años. La cosa transcurrió así:

– Niño 1: Cristina, ¿verdad que los dibujos animados no existen?
– Cristina: Cierto, los dibujos animados no existen.
– Niño 1 (con cara de triunfo y satisfacción dirigiéndose a Niño 2): ¿Oiste? Ya te había dicho yo que los dibujos animados eran en realidad seres humanos disfrazados.

Me chocó que a esa edad, niños que pasan horas viendo dibujos animados, tuvieran tal confusión sobre su naturaleza. Desde entonces, he pensado maneras de mostrar los principios de la animación. Una manera es con la técnica de ‘stop motion’, que expliqué aquí. También es interesante el  funcionamiento del zoótropo.

El zoótropo es un dispositivo muy ingenioso que consiste en un tambor giratorio donde se disponen dibujos sucesivos de distintas fases de una acción animada (una persona caminando, por ejemplo). El tambor se hace girar de modo que al mirar por una serie de ranuras verticales, da la impresión de que las imágenes están en movimiento (hay ejemplos aquí). En esta actividad, voy a hacer un dispositivo que funcione de manera similar, pero en lugar de un cilindro giratorio usaré un tocadiscos y en lugar de rendijas emplearé una cámara web.

Las matemáticas

Los tocadiscos giran a una determinada velocidad, normalmente a 33 o 45 rpm (revoluciones por minuto). Eso significa que en 1 minuto dan 33 o 45 vueltas. Es decir, que en 1 segundo darán 33/60  (=0.55) o 45/60 (=0.75) vueltas, o, lo que viene a ser lo mismo, tardarán 1/0.55 (=1.82) o 1/0.75 (=1.33) segundos en dar una vuelta completa. Supongamos que dividimos el disco del tocadiscos en, por ejemplo, 18 secciones iguales (lo mismo que haríamos si queremos repartir una pizza entre 18 personas). Imaginemos ahora que hacemos un dibujo en cada una de esas secciones. Como el disco tarda 1.82 (o 1.33) segundos en dar una vuelta completa, en pasar de un dibujo a otro tardará ese tiempo dividido entre 18. Por ejemplo, un disco con 18 fotos a 45 revoluciones por minuto, al girar mostrará un dibujo cada 1.33/18 segundos, o sea, cada 0.074 segundos. Nuestro experimento consiste en sacar fotos exactamente al mismo ritmo al que aparecen tos dibujos. Tenemos que saber entonces el número de fotos que necesitamos sacar cada segundo. Si resulta que cada 0.074 segundos vemos un dibujo, necesitaremos 1/0.074 (=13.5) fotos cada segundo. Cada segundo tendríamos que pulsar 13. 5 veces el botón de la cámara, algo imposible de hacer a mano. Sin embargo, las videocámaras o cámaras web sí se pueden regular para hacerlo automáticamente.  Se trata simplemente de seleccionar los ‘frames’ por segundo, o fps, en el control de nuestra cámara.

En el caso general, si llamamos ‘vt’ a la velocidad del tocadiscos expresada en rpm (33 o 45 en los tocadiscos normales), ‘n’ al número de secciones en que dividimos el disco (18 en nuestro ejemplo) y ‘vc’ a la velocidad de la cámara en ‘frames’ por segundo, tenemos la siguiente relación: vc=(vt/60)*n.

El experimento

Vamos a dividir un circulo de cartulina del tamaño de un disco en 18 sectores (o sea, cada sección tendrá un ángulo de 360/18= 20 grados) y a  hacer un dibujo en cada parte. Los dibujos tienen que mostrar los momentos sucesivos de una determinada escena. Después hacemos girar el disco a 45 rpm, y tomamos imágenes con una cámara web que hemos regulado para que lea a 13.5 fps (también se puede usar una cámara de vídeo siempre que permita cambiar el número de frames por segundo). Al mirar el resultado nos dará la impresión de que los sectores no se habrán movido porque la cámara saca fotos al mismo ritmo que el tocadiscos.

tocadiscos

El resultado

Lo hacemos y resulta que en lugar de ver lo que esperamos, las figuras parecen desplazarse así:

Como sabemos que no nos hemos equivocado en los cálculos, suponemos que lo que ocurre es que el tocadiscos no gira exactamente a 45 rpm sino un poco más despacio. Los tocadiscos tienen un motor que mueve una correa y es normal que con los años y el uso esta correa se afloje haciendo que cambie ligeramente la velocidad de giro. Para conseguir el efecto deseado, debemos ajustar mejor la sincronización  de cámara y tocadiscos. Esto se puede hacer cambiando la velocidad de la cámara (yo lo intenté, pero es tedioso) o regulando la velocidad del tocadisco con una perilla que suele haber al efecto (mucho más práctico). Aquí hay que decir que la sincronización es muy complicada porque la frecuencia de giro tiene que ser determinada con muchísima precisión. Yo he consegiuido un resultado aceptable aunque inevitablemente hay momentos en que parece que la imagen ‘salta’ porque cámara y tocadiscos no van exactamente a la par.

En el siguiente vídeo muestro el resultado. En esta primera tentativa me he centrado más en la técnica del asunto y no tanto en la parte ‘artística’. De cualquier manera, esto último corresponde sobre todo a los niños.

La música del vídeo es “Paganini paga tot a Nono” de Pascal Comelade.

Animación (I): stop motion

En el siguiente vídeo he usado la técnica del stop-motion que consiste combinar una serie de fotografías de un elemento estático en distintas posiciones para simular movimiento. La idea es ir moviendo los objetos (figuras de plastilina,  modelos a escala, muñecos…) para grabarlos fotograma a fotograma, o foto a foto. Sólo hace falta tener una idea y un poquito de paciencia. Yo he usado las figuritas de acción del Santo y Blue Demon, dos ídolos de la lucha libre mexicana, que compré en su día por que me parecieron pintorescas. Los he puesto en un escenario estilo mexicano y los he hecho bailar al ritmo de Pérez Prado. Para este proyecto he sacado unas 200 fotos y las he combinado  usando el programa iMovie, pero lo mismo se podría hacer con el propio software de la cámara digital que se vaya a usar o con otros programas como el trakAx, el Movie Maker, o el Format Factory. Si las fotos se reproducen a una velocidad lo suficientemente rápida, el ojo no es capaz de darse cuenta del cambio de una imagen a otra. Este es el principio del cine.

Estos son los protagonistas en el escenario:

CIMG0210

La cámara se monta en un trípode para que el fondo quede siempre fijo y, entonces, se mueven un poco los muñecos y se saca una foto; se mueven otro poco, y nueva foto; movimiento, foto, movimiento, foto, movimiento foto… y así hasta conseguir la secuencia deseada.

Este es el resultado:

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