El dictado dibujado (Método Poz)

Voy a explicar una técnica para mejorar la ortografía entrenando la memoria visual a través de una representación esquemática de las palabras. Supe de este sistema en un foro de internet donde se debatía sobre ortografía. Tengo que agradecer a su autor, Juan Poz, no sólo su amabilidad al responderme, sino el haberme enviado un documento donde explicaba su método – el Método Poz – con todo detalle.

Según su experiencia este sistema da muy buenos resultados en el caso de alumnos que tienen el castellano como primera lengua así que me ha parecido interesante difundirlo aquí. Yo lo he adaptado a los hablantes canarios – o a los hablantes seseantes en general – por la dificultad añadida de no distinguir los fonemas representados por z, c (antes de e o i) y s.

Todo el que quiera puede usarlo siempre y cuando se haga mención a su propiedad intelectual:

Dictado dibujado, Método Poz. Original de Juan Poz.

1) El primer paso va a consistir en trazar una raya por cada una de las palabras que componen un texto. La longitud de la raya estará acorde con la longitud de la palabra. Además, se deben mantener los signos de puntuación tal y como aparecen. Voy a usar el mismo ejemplo que se da en el método original.

Hay ahí un hombre que iba a decírtelo, pero tú no le has dejado ni abrir la boca.

Haremos algo como esto:

dictado01

He dejado bastante espacio entre un renglón y otro porque al terminar el esquema se escribirá la palabra correspondiente debajo de cada línea.

2) El segundo paso consiste en dibujar todos y cada uno de los rasgos sobresalientes de cada palabra. Por ejemplo:

‘Hay’ comienza con h y termina con y así que se dibujará algo así:

dictado_hay

En “ahí”, lo que destaca es la h y la tilde final:

dictado_ahi

La palabra “un” no tiene ningún rasgo destacable y queda así:

disctado_un

En “hombre” sobresale la h y la b:

dictado_hombre

En “que” la q:

dictado_que

En “iba” la b:

dictado_iba

La a tampoco tiene ningún rasgo significativo y queda así:

disctado_un

Y en “decírtelo” destaca la d inicial, la c, la t,  la l y la tilde en la i. Para la c se me ha ocurrido hacer un trazo más pequeño; la s se representará con un “gusanito” o especie de s simplificada (algo como esto: ∫) y la z con una raya hacia abajo, como si estuviera escrita con la grafía cursiva tradicional (“ℨ”). Más adelante pondré un ejemplo pero por ahora la palabra “decírtelo” toma esta forma:

dictado_decirtelo

Al final la frase entera queda así:

dictado_02Donde he usado un punto para distinguir la j de la g, lo que nos viene muy bien para los casos en que esta última venga acompañada de e o i.

3) Una vez dibujado el texto (que ahora parece árabe) el profesor lo retira y pasa a dictarlo. El alumno deberá escribirlo debajo de la representación de cada palabra para ir fijándose y ayudándose en la imagen visual de esta.


Se me ocurren ahora estos versos de Miguel Hernández para practicar un poco más.

Al octavo mes ríes

con cinco azahares.

Que quedaría así:

dictado03


Las mayúsculas, que no estén al principio del texto o detrás de un punto, se señalan con una flecha. Por ejemplo “Asunción Hernández”:

dictado 04

En cuanto a los signos de nterrogación y exclamación se representan igual que se escriben. Y así se le va cogiendo el truco poco a poco, primero con frases breves, hasta llegar a hacer dictados más largos.
Por supuesto este método es compatible con todo tipo de trucos mnemotécnicos, otras imágenes visuales, metáforas, rimas, canciones o lo que sea. Todo vale si sirve para aprender.

Ciento sesenta mil poemas

Raymond Queneau, un escritor francés aficionado a las matemáticas, tuvo la siguiente idea: si se escriben 10 sonetos, y se imprimen cada uno en una página que a su vez se recorta en 14 trozos, uno por cada verso, se pueden componer distintos sonetos combinando los versos de cada uno de ellos. Eso sí, para que la cosa tenga sentido, se debe conservar la rima en cada poema. Y eso hizo Quenau en el libro “Cent Mille Milliards de Poèmes” (“Cien mil millardos de poemas”, o lo que es lo mismo “Cien billones de poemas”). Cien billones porque este es el número de sonetos que se pueden formar: hay 10 posibilidades para el primer verso, diez para el segundo, diez para el tercero… y así hasta catorce. O sea, hay 1014 combinaciones. Recordemos que un billón son un millón de millones, o sea 1012, así que 1014 son cien veces un billón.

Recientemente la Editorial Demipage ha editado un libro, homenaje a Quenau, siguiendo el mismo procedimiento. Lo ha titulado “Cien mil millones de poemas”, no sé si por error o para que sonara parecido al original francés, porque lo cierto es que hay más de cien mil millones de poemas, como acabamos de ver. Pongo un vídeo donde se explica el funcionamiento del libro (yo le he encontrado aquí):

La actividad que propongo es crear un libro similar con los niños de primaria. Como escribir un soneto es complicado, se pedirá a cada uno que escriba una cuarteta, o sea, cuatro versos de 8 sílabas con rima alterna abab. Por ejemplo, estos conocidos versos de Antonio Machado forman una cuarteta:

Anoche cuando dormía
soñe ¡bendita ilusión!
que una fontana fluía
dentro de mi corazón.

Si yo ahora escribo otra usando la misma rima:

Cuatro versos yo tenía
escribí luego un montón
todo junto lo ponía
y formaba así un millón

Y si combino los versos del primero con los del segundo, puedo formar poemas como éste:

Anoche cuando dormía
escribí luego un montón
todo junto lo ponía
dentro de mi corazón

o como éste:

Cuatro versos yo tenía
soñé ¡bendita ilusión!
que una fontana fluía
y formaba así un millón.

En este ejemplo, al combinar 2 poemas de cuatro versos cada uno, se obtienen 16 combinaciones, o 24, (¿serías capaz de encontrarlas?) Otra cosa es que el resultado sea bonito (¡ay! si Machado levantara la cabeza…). Si en una clase hay 20 niños, el número de posibles poemas es 204, o sea, 160000. Juntando todos los poemillas, uno en cada folio y una pestaña recortada por cada uno de los cuatro versos, se hacen unos libritos de sólo 20 páginas pero que contienen nada más y nada menos que ¡160000 poemas diferentes!

Si en la clase hay sólo diez niños, ¿cuántos poemas diferentes de cuatro versos habría?

Si se tardan 10 segundos en leer cada poema, ¿cuánto se tardará en leer todas las combinaciones del libro?

Cuaderno de lugares comunes

Una actividad bonita para niños de Primaria es la de llevar un cuaderno de ‘lugares comunes’. Estos son cuadernos de citas memorables cuyo uso se remonta a Aristóteles y que se convirtieron en imprescindibles en las escuelas del Renacimiento hasta el punto de que todo estudiante llevaba uno. La idea se generalizó más tarde entre cierto tipo de lector ilustrado.

En el caso de esta actividad escolar, la idea es que los niños dediquen una pequeña libreta a copiar, no sólo los pasajes que les llamen la atención de los libros que vayan leyendo, sino  frases que escuchen, pintadas en muros y hasta diálogos de dibujos animados o películas que de un modo u otro les hayan llamado la atención. Si pudieran escribir alguna reflexión que les susciten los textos, mejor que mejor. Los pensamientos ajenos estimulan los propios.

Se puede encontrar más información aquí.

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